La quieta soledad, el lecho oscuro De inmortales tinieblas coronado, El silencio en la noche derramado, Y el cerco de la paz, ardiente y puro.
Ruth detiene el aliento mal seguro, Descubre el rostro de dolor turbado, Y por largos anhelos agitado Con dura mano oprime el seno duro.
Duerme Booz en tanto; su sentido, En misterioso sueño sumergido, La presencia tenaz de Ruth ignora.
Mas su despierto coraz ó n medita.. Y la noche fugaz se precipita Hacia los claros lechos de la aurora.
Agosto de 1937