Gazela XXI

Gazela XXI

Nada podrá arrancar del alma mía de mi joven gentil la imagen grata, ni la memoria del ciprés pomposo de mi pecho jamás será borrada.

No lograrán el hado enfurecido ni la fortuna con rigor voltaria que la miel de tus rojos labios sea de mi sediento corazón borrada.

Enredado en tu negra ondosa crencha está mi corazón desde la infancia; hasta la muerte unión tan agradable no será deshecha, ni borrada.

Arrebatarme las pasiones fieras lo pueden todo con ardientes ansias; sólo no pueden de mi amante pecho esta agradable llama ver borrada.

Mi violenta pasión con tal impulso ha sido impresa en lo interior del alma, que aunque mi cuello dividido sea jamás esta impresión será borrada.

Si en sus amores mi alma mostró exceso, es preciso no obstante disculparla; está enferma, la fiebre que la agita quisiera, ¡ay triste!, al punto ver borrada.

El que no quiera como Hafiz mirarse lleno de frenesí, de angustia amarga, hasta la idea del hermoso sexo tenga del débil corazón borrada.