Desde las nueve

Desde las nueve

Doce y media. Rápidamente el tiempo pasó desde las nueve, cuando encendí mi lámpara y me senté aquí. Estoy sentado sin hablar o leer. ¿A quién podría hablar en la casa desierta?

La imagen de mi cuerpo joven, cuando encendí mi lámpara a las nueve, vino a mi encuentro despertando un perfume de cámaras cerradas y pasado placer. ¡Qué audaz placer! También trajo a mis ojos calles ahora no reconocibles, lugares de otro tiempo donde la vida ardió, viejos teatros o cafés difuntos.

La imagen de mi cuerpo joven vino y me trajo también memorias tristes: las penas familiares, los adioses, los sentimientos de los míos, los sentimientos de los muertos apenas atendidos.

Doce y media. Cómo pasan las horas. Doce y media. Cómo pasan los años. Versión de José Ángel Valente