Cuando, de pronto, a media noche oigas pasar una invisible compañía con exquisitas músicas y voces, no lamentes en vano tu fortuna que cede al fin, tus obras fracasadas, los ilusorios planes de tu vida. Como dispuesto de hace tiempo, como valiente, dile adiós a Alejandría que se aleja. Y sobre todo no te engañes: en ningún caso pienses que es un sueño tal vez o que miente tu oído. A tan vana esperanza no desciendas. Como dispuesto de hace tiempo, como valiente, como quien digno ha sido de tal ciudad, acércate a la ventana. Y ten firmeza. Oye con emoción, mas nunca con el lamento y quejas del cobarde, goza por vez final los sones, la música exquisita de la tropa divina, despide a Alejandría que así pierdes. Versión de José Ángel Valente