Mirando un ópalo casi gris recordé unos hermosos ojos grises que había visto hará unos veinte años…
Nos amamos un mes. Marchó después a Esmirna, creo, a trabajar allí y no nos vimos más.
Se habrán empañado -si vive- aquellos ojos; ajado estará aquel rostro hermoso…
Guárdalos tú, memoria mía, como eran. Y cuanto de mi amor puedas, memoria, cuanto puedas, tráemelo de nuevo esta noche.
Versión de Pedro Bádenas de la Peña