Es un viejo. Agotado, encorvado, vencido por los excesos y los años, por la calleja avanza con pie lento. Sin embargo, cuando entra en su casa para esconder allí su ancianidad y su miseria, piensa en todo la que aún comparte con él la juventud.
Los jóvenes recitan sus versos. Las imágenes por él creadas ahora encienden sus ojos. Su sano y voluptuoso espíritu, su cuerpo hermoso y firme aún, se conmueven con la expresión que él diera a la belleza.
Versión de José Ángel Valente