Los que no están

Los que no están

Para las almas los cuerpos valen oro. Pero es un oro carnal, de ruido tibio, un oro en trazos y fibras, oscuro, más oscuro que la muerte que lleva y devuelve las almas a su origen, la muerte como un mar que las devora. Los cuerpos flotan. Sin la muerte, un cuerpo es más grave que su sombra. La muerte los levanta, los madura, hace de los cuerpos un sueño irrepetible en el que el deseo encuentra materias claras para hacer la casa. La casa se levanta y se derrumba, pero los trozos esparcidos son duras gotas del agua del deseo, humedecen la vida que les falta. De “Umbría” 1999