Antes de dormir, Z macera raíces y pasa los jugos sobre los ojos de las piedras. Las estatuas brillan serenas, con una humedad oscura y un derroche de luz y lava sólida. Así apacigua la noche su custodia.
Una carta llega a destino antes de ser escrita.
Una mujer ha muerto en algún sitio. Q sale a cielo descubierto, apoya el oído en tierra y escucha cómo las orugas despedazan un castillo subterráneo. De “Umbría” 1999