Crece con insistencia tu recuerdo y en la sombra impalpable te recobro, porque nunca me canso de soñar tu imagen, de reconstruirte en un espejo eternamente inmóvil, de seguirte en la caricia constante del deseo, en la fuerza inevitable de la sangre que corre intensamente hasta romper la piel, hasta adherirse en la entraña y convivir con ella en una misma herida. Pues soy rueda veloz que no claudica hasta seguir en la loca carrera hacia tu encuentro.