R.I.P.

R.I.P.

Ese amor murió sucumbió está muerto aniquilado fenecido finiquitado occiso perecido obliterado muerto sepultado entonces, ¿porqué late todavía? “Inmovilidad de los barcos” 1997

Si el lenguaje…

Si el lenguaje este modo austero de convocarte en medio de fríos rascacielos y ciudades europeas Fuera el modo de hacer el amor entre sonidos o el modo de meterme entre tu pelo

Tango

La ciudad no eras vos No era tu confusión de lenguas ni de sexos No era el cerezo que florecía -blanco- detrás del muro como un mensaje de Oriente No era tu casa de múltiples amantes y frágiles cerraduras

La ciudad era esta incertidumbre la eterna pregunta -quién soy- dicho de otro modo; quién sos.

“Otra vez eros” 1994

Última entrevista

La última entrevista fue triste. Yo esperaba una decisión imposible: que me siguieras a una ciudad extraña donde sólo se había perdido un submarino alemán y tú esperabas que no te lo propusiera. Con el vértigo de los suicidas te dije: « Ven conmigo» sabiéndolo imposible y tú -sabiéndolo imposible- respondiste: «Nada se me perdió allí» y diste la conversación por concluida. Me puse de pie como quien cierra un libro aunque sabía -lo supe siempre- que ahora empezaba otro capítulo. Iba a soñar contigo -en una ciudad extraña-, donde sólo un viejo submarino alemán se perdió. Iba a escribirte cartas que no te enviaría y tú, ibas a esperar mi regreso -Penélope infiel- con ambigüedad, sabiendo que mis cortos regresos no serían definitivos. No soy Ulises. No conocí Itaca. Todo lo que he perdido

“Inmovilidad de los barcos” 1997

Y el psiquiatra me preguntó…

Y el psiquiatra me preguntó: -¿A qué asocia el nombre de Alejandra?- El dulce nombre de Alejandra el olor de los pinos y cipreses casas rojas castillos medioevales una dama en el umbral muebles púrpuras la prodigiosa simetría de los parques una hoja siempre en blanco delante del ojo que acaricia la falta de sonido las lilas de los muros un dolor enfermizo por casi todo el muelle gris las cosas que sólo existen en jardines para decir cuyos nombres es necesario empezar por Alejandra la antigüedad de algunas piedras respiración entrecortada la dificultad para hacer amigos, en fin, medianoches fatales en que todo nos falta especialmente un amigo una amiga inolvidables.

“Diáspora” 1976