Garcilaso y Boscán siendo llegados al lugar donde están los trovadores que en esta nuestra lengua y sus primores fueron en este siglo señalados,
los unos a los otros alterados se miran, demudadas las colores, temiéndose que fuesen corredores o espías o enemigos desmandados;
y juzgando primero por el traje, pareciéronles ser, como debía, gentiles españoles caballeros;
y oyéndoles hablar nuevo lenguaje, mezclado de extranjera poesía, con ojos los miraban de extranjeros.