Solo

Solo

Como perro sin amo, que no tiene huela ni olfato, y yerra por los caminos… Antonio Machado

Hiéreme. Sienta mi carne tu caricia destructora. Desde la entraña se eleva mi grito, y no me respondías. Soledad absoluta. Solo. Solo. Sí, yo he visto estos canes errabundos, allá en las cercas últimas, jadeantes huir a prima noche, y esquivar las cabañas y el sonoro redil, donde mastines más dichosos, no ignoran ni el duro pan ni el palo del pastor. Pero ellos huyen, hozando por las secas torrenteras, venteando luceros, y si buscan junto a un tocón del quejigal yacija, pronto otra vez se yerguen: se yerguen y avizoran la hondonada de las sombras, y huyen bajo la indiferencia de los astros, entre los cierzos finos.