¡Ceja, testuz fatal! ¡Cómo te siento, furibundo, embestir contra mis sienes! Ciega bestia en acoso, ¿por qué vienes Contra el dique a romper de tu aposento?
¿Qué frenesí te acucia? Ese lamento mugidor, di ¿por qué? ¿Por qué, si tienes mis más dorados días en rehenes y en prenda un corazón que fue del viento?
Árbol de pulpa roja, arrebatado Del huracán de mi secreta mina, Por donde en sombra rompes tu camino;
Árbol, cual yo, torrente despeñado, Ciega bestia, cual yo, ¡Mi ángel de ruina! ¡Oh ciclón de mi propio torbellino!