Allende el orbe de rodar más lento llega el suspiro que mi pecho exhala: nuevo intelecto con que Amor escala célica altura en alas del lamento.
Cuando alcanza la cima de su intento ve la Mujer que otra ninguna iguala por su esplendor: a quien todo señala de Amor para el más alto rendimiento.
Viéndola así, con voz sutil, ardiente, Amor le habla al corazón doliente que lo interroga y no comprende nada.
Soy yo quien me hablo a mí y ante la bella membranza de Beatriz, todo destella y lo entiende mi mente iluminada.
Versión de: Carlos López Narváez