Amor brilla en los ojos de mi amada, y se torna gentil cuando ella mira: donde pasa, todo hombre a verla gira y a quien ve tiembla el alma enamorada.
Anochece si esconde su mirada, y por volverla a ver todo suspira: ante ella la soberbia huye y la ira; bellas, honrad conmigo a mi adorada.
Feliz mil veces quien la ve y la siente; al nacerle el alma al punto empieza todo humilde pensar, toda dulzura,
y no sabe, almirarla sonriente, si en ella se excedió naturaleza, o el milagro gentil tanta hermosura.
Versión de: Alejandro Araoz Frazer