Sabe sólo de Amor mi pensamiento; por él y en él lo tengo tan cambiante: de Amor la potestad lo lleva amante, o a loco razonar, su valimiento.
Me infunde en la esperanza dulce aliento, o acerbo lloro en onda desbordante; tan sólo se unifica si tremante mi alma de pavor se ve un momento.
Y así mi suerte ignoro en la contienda, y no querer decirlo y que lo diga: vagando voy en amorosa erranza…
Y si con todos he de hacer alianza vano será clamarle a mi enemiga -la insensible Piedad- que me defienda. Versión de: Carlos López Narváez