como un vino escaso la apuro hasta sus más íntimos delirios. Perfume preciso que aletea en la alcoba, aroma de la expulsión de los demonios, viento fresco el cuerpo del amor. Ajeno a toda zozobra me convierto en brizna de la nada entre el amor, oh alegría, azúcar de mi noche. * * * * *