De La nostalgia

De La nostalgia

1. Recuerdo solamente que he olvidado el acento de las más amadas voces…

y que perdí para siempre el olor de las frutas de la infancia, el sabor exacto del durazno, el aleteo del aire frío entre los pinos, el entusiasmo al descubrir una nuez que ha caído del nogal. Sortilegios de otro día, que ahora son apenas letanía incolora, vana convocatoria que no me trae el asombro de ver un colibrí entre mi cuarto, como muchas madrugadas de mi infancia. ¿Cómo recuperar ciertas caricias y los más esenciales abrazos? ¿Cómo revivir la más cierta penumbra, iluminada apenas con la luz de los Beatles, y cómo hacer que llueva la misma lluvia que veía caer a los trece años? ¿Cómo tornar al éxtasis de sol, a la luz ebria de mis siete años, al sabor maduro de la mora, a todo aquel territorio desconocido por la muerte, a esa palpitante luz de la pureza, a todo esto que soy yo y que ya no es mío? * * * * *

7. Ah, los mudos retratos…

sin aroma y sin aire, construidos con el olor exacto que fue siempre el color del pretérito, agridulce aparición de nombres olvidados, de fechas ya amarillas, de una luna más joven, fotos mentirosas, de celebraciones vacuas, que no importan. Nunca hubo fotos de los instantes claves, del momento justo del amor, del preciso paisaje de las obsesiones. No tengo un retrato de mi abuelo mientras tejía el fique hablándome con una voz anterior a sí mismo, ni existe foto de las fachadas de una calle que no he vuelto a ver nunca, que a veces creo que solamente la he soñado. Ah, los retratos, construidos con materia de otro tiempo, documentos de un olvido distinto y más certero. * * * * *

9. Vana memoria que no puede traerte desde lejos…

que no te vuelve carne, risa gentil o canto. Vana memoria mía incapaz de abrazar lo más mío, incapaz de acariciar tu piel distante, vana y obsesiva memoria que solamente alcanza a repetirme por quién vivo, que respiro por este amor invulnerable y sin rutinas. También ausente eres mi presencia más cálida, mi más pura nostalgia.