Poema

Poema

Este corazón seco, incapaz de otro amor, agotado y solo, este corazón de precisa prepotencia, este corazón que ya no llega a la mirada, este corazón cancelado y cambiado por una especie de helada ternura, planeó mis iras, proyectó cada aspecto de mis entusiasmos. Queda el rescoldo de viejas complicidades y el placer de la tarde solitaria mientras la lluvia se repite: es cómica la futilidad de toda agonía; estamos solos. Este corazón sin sed, este ciego corazón no distingue ya entre el paraíso y el desierto.