Inextinguibles

Inextinguibles

¡Oh tú que duermes tan hondo que no despiertas!

Milagrosas de vivas, milagrosas de muertas, y por muertas y vivas eternamente abiertas,

alguna noche en duelo yo encuentro tus pupilas bajo un trapo de sombra o una blonda de luna.

Bebo en ellas la Calma como en una laguna.

Por hondas, por calladas, por buenas, por tranquilas un lecho o una tumba parece cada una.