¡Oh Tú!

¡Oh Tú!

¡Oh Tú! Yo vivía en la torre inclinada de la Melancolía… Las arañas del tedio, las arañas más grises, en silencio y en gris tejían y tejían.

¡Oh, la húmeda torre!… Llena de la presencia siniestra de un gran búho, como un alma en pena;

Tan mudo que el Silencio en la torre es dos veces; Tan triste, que sin verlo nos da frío la inmensa sombra de su tristeza.

Eternamente incuba un gran huevo infecundo, Incrustadas las raras pupilas más allá; O caza las arañas del tedio, o traga amargos Hongos de soledad.

El búho de las ruinas ilustres y las almas Altas y desoladas! Náufraga de la Luz yo me ahogaba en la sombra… En la húmeda torre, inclinada a mí misma, A veces yo temblaba Del horror de mi sima.