En una cuna pobre fui metido, entre bayetas burdas mal fajado, donde salí robusto y bien templado, y el rústico pellejo muy curtido.
A la naturaleza le he debido más que el señor, el rico y potentado, pues le hizo sin sosiego delicado, y a mí con desahogo bien fornido.
Él se cubre de seda, que no abriga, yo resisto con lana a la inclemencia; él por comer se asusta y se fatiga,
yo soy feliz, si halago a mi conciencia, pues lleno a todas horas la barriga, fiado de que hay Dios y providencia.