A Francisco Fernández
Al borde del estanque se apresura por derramar un pájaro su idioma; roza a las flores, sufre con su aroma la levedad de ser substancia pura.
Inclínase la flor en la amargura de ser sólo el reflejo al que se asoma; agua, por fin, que del estanque toma sólo la soledad de su agua obscura.
En negras transparencias y humedades por sonidos y sombras dibujadas brilla fa luz de un pájaro en su vuelo;
luz que en la tarde rompe las verdades de la flor en el agua reflejadas al deshacer su imagen y su cielo.
De “Itinerario para naúfragos” 1997