De en marcha

De en marcha

Anteayer dormí en el prado sobre el olor de la hierba, ayer entre los pinares, hoy en la tranquila selva, mañana, raso con raso, solo entre el cielo y la tierra. El alba de cada sol nuevo campo me revela, y el sueño de cada noche las mismas hondas estrellas. En el día se recorre lo que en la noche se sueña: siempre la misma esperanza bajo distinta promesa, y en la noche se vigila todo lo que el paso deja, compañía militar en camino de la ausencia. ¿Cuánto será lo que avanza y cuánto lo que regresa? Corazón aventurado: ¿qué miras en lo que sueñas? La sangre, toda la sangre. La tierra, toda tu tierra.