El idilio que sólo fue mirada

El idilio que sólo fue mirada

Es, si en olvidos dolorosos entro, tu voz jamás oída la que grita. Fuiste eterno después y eterna cita que no cumplió el minuto del encuentro.

Como órbita turbada por su centro que en fugas torna y el contacto evita, con la certeza del amor escrita, vivías lejos y latías dentro.

Ni caricia ni voz se conocieron, ni el aire sospechó nuestros amores que en un tiempo sin horas se durmieron.

Ojos tuvo el amor, siembra sin flores, y en aquellos sin llanto que me vieron aún me verán las lágrimas que llores.