No es, enterrada bajo sauce mudo, piedra y silencio su presencia pura, la encuentro en alas de tu voz segura de vida y muerte en amoroso nudo.
Su luz erige tu clamor agudo y en él anida su feliz ternura, puebla del gozo la florida altura y de los llantos el vergel desnudo.
Todo tu verbo de su pulso nace, toda tu tierra se estremece y vive de ser la tierra en que su forma yace.
Tu ser cumplido de su ayer recibe este balido que en sus labios pace hierba presente que el mañana escribe.