A orillas de tu pelo la nieve Margarita escribe una canción en mi fino portátil que habla de un viaje en tren a Dresden Alemania / Su melodía lleva un silbido de plata el humo que abrillanta la música en mis dedos el sonido de plomo que se mueve en mis manos temblorosas las letras en mitad de la niebla (porque tu nombre en latín significa “perla”) Los cristales ahumados en los meses de invierno inician este viaje que sale de Ginebra / tu rostro (porcelana) contra la ventanilla cenizas en el cielo las nubes pasajeras cucarachas azules tus ojos infinitos páginas de periódicos el polvo que se enquista mientras silba el metal en mis manos la nieve el viento de la tarde que ensucia la estación los andenes repletos de bultos bancos suelas oficinas que venden en seis ordenadores mi viaje hacia Alemania desde Gare Cornavin Más allá de un discurso te nombro Margarita porque tu origen (flor) suena bellis perennis entre los abedules que rodean el tren (son abedules secos pero en este poema son árboles perfectos sembrados para ti) vuelo entre varias obras de escritoras que firman tu diadema de reina tu nombre de princesa en páginas de libros al salir de Ginebra (porque tu nombre en mi memoria significa “perla”) Imagino la escena: vagones que se marchan el humo la distancia que abrillanta tu rostro posado en el andén como una mariposa mortal oscurecido por la tela de araña que deja su diamante tejido sus mil capas de aroma ese veneno vaporoso el invierno destilando su amor al salir con mis libros de la estación Cornavin En lápiz azul-negro te escribo este poema para la eternidad (tal vez para la muerte) su magnitud (en bronce) el arte de lo bello la nieve que ahora reza detrás de ese cristal el viaje hacia la noche de un tren que se diluye como letra en la hoja digital del portátil viajeros que se duermen no saben siempre ignoran hacia dónde se mueve el reloj apagado que deja en estos versos tu perfume (Chanel) unos lagos quemados por la palabra tiempo y el amor ese tizne que sale de estas letras cual hilos de un gusano cansado de escribir con seda una canción invisible lejana que habla de tu belleza Sin embargo me ignoras pero yo te menciono al partir de Ginebra Margarete Margarita (porque tu nombre en la distancia significa “perla”) Como si fuera un viaje dentro de una novela que escribiera Bulgakov a orillas de unos árboles sin ramas (abedules) va el tren hacia Alemania el humo que despide mi corazón del tuyo colillas de la tarde mientras pienso en Celan (él escribió un poema que hablaba de tu pelo tu cabello encendido como llamas de oro) estambres que se duermen me golpean tus labios la canción Margarita el silbido el amor que se agita en mis venas el viento entre mis dedos tus labios que se mueven me arrastran cucarachas azules son tus ojos la memoria y la niebla que pasa Margarita esta niebla el poema termina sin tu olor (por cierto tu cabello es marrón no dorado se equivocó Celan en su Fuga o poema) y te alejas no vuelves porque yo escribo ahora que estás muerta tu nombre se borró ya no existe la realidad se impone más allá de mi texto o es sólo una metáfora de Google que Darío escribió en su palacio de mármol hace un siglo con la luz de una vela.