y ahora que un gran fuego de palabras mueve la campana del desierto (mientras unos niños agitan banderitas en los patios lanzados por la memoria hacia la noche) ahora locamente te esperamos yo y la cerda chillona aquí donde sólo cantará aquel invierno en mi boca desaparecida
De “Notas salvajes” pag. 61 Editorial Argonauta, Buenos Aires 1989