no es ella pero su pie descalzo se apoya tan lentamente bajo la palmera es su sueño la buscan en el prado sus rastros en la hierba indican que se lleva la parte desconocida de su cuerpo por el silencio ella puede arrastrarse hasta el bosque puede encontrar sus pasos solares su antiguo cuerpo inclinado para hechizar el suelo mucho después ella no habla sabe las palabras sacrifican el galope que brilla sobre el abismo
De “Notas salvajes” pag. 53 Editorial Argonauta, Buenos Aires 1989