Notas salvajes

Notas salvajes

si tu lengua apoya las cacerías del silencio sobre mi lengua hablaré montaña oscura madre clavada en la nieve madre clavada en el ángelus de la caverna en la vidriera en la rueca de los cuentos en la tonada de mi tonada puesta del revés que no puedo sacarme sin muerte palabras lentas de mi cuerpo en otra parte palabras fuertes mis enemigas raspan la noche el sol que me embarazó sumergida campana que cruza los caminos y los huesos me pusieron por nombre una raya roja en la ingle alegría antes que el otoño fusile a las mariposas estaremos en el fondo de las pudriciones caballo blanco tubérculo que brilla en el regazo y arroja el oro de los muertos sobre el recién nacido el sol su cadera móvil y simple pasará frente al lenguaje y hablaré alguien corta los hilos del bosque y deja los ojos de mi madre en el suelo oscuro puestera del silencio yo vi una luciérnaga y las llaves que sólo cierran el alba y los ojos adiós dije adiós a las palabras voy a dormir sobre el sexo de un color el agua que yo tuve en la infancia está dentro de tu boca la lentitud abre sus muslos de colores y me separo de la muerte con algo que la luna mece en mi cadera

muchacha que saltas a la soga sobre la vereda caliente o la caída de las hojas o el miedo feroces mandíbulas te educan puestera del silencio la camisa planchada y doblada los ojos de mi madre en el suelo oscuro adiós dije adiós a las palabras la basura decora mi piel como un relámpago De “Notas salvajes” pag. 39 Editorial Argonauta, Buenos Aires 1989