El jorobado en el parque

El jorobado en el parque

El jorobado en el parque solitario señor apuntalado entre los árboles y el agua desde que el candado del jardín se abre para que entren los árboles y el agua hasta la lóbrega campana dominguera en el crepúsculo,

come el pan que ha traído en un diario bebe el agua del jarro encadenado que los niños llenaron de pedruscos en el estanque donde hice navegar mi barco, por la noche durmió en una perrera pero sin que nadie le pusiera cadenas.

Como los pájaros del parque ha venido temprano se sentó como el agua y señor lo llamaban eh señor los chiquillos bribones del lugar que escapaban apenas los oía hasta alejarse de su vista

más allá del lago y los rosales riéndose cuando el otro agitaba su diario encorvado en la burla pasaban por el zoológico sonoro de la arboleda de los sauces esquivando al cuidador del parque con su palo de juntar las hojas.

Y el viejo perro aletargado solitario entre las niñeras y los cisnes mientras desde los sauces los chiquillos hacían que los tigres saltaran de sus ojos para rugir entre las piedras rocosas y los bosques se azulaban de marineros

trabajó el día entero hasta la hora de cerrar en una figura de mujer sin fallas erguida como un joven olmo alta y erguida surgió de sus huesos torcidos para que de noche se pusiese de pie tras los cerrojos y las cadenas

Toda la noche en el parque deshecho tras los arbustos y las rejas los pájaros el pasto los árboles el lago y los niños inocentes como fresas habían ido en pos del jorobado hasta su perrera en las sombras.

Versión de Elizabeth Azcona Cranwell