Un cambio en los climas del corazón vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla sobre la tumba helada. Un clima en la comarca de las venas cambia la noche en día; la sangre entre sus soles ilumina al viviente gusano.
Un cambio en el ojo advierte a tiempo la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora una muerte mientras surge la vida.
Una sombra en el clima del ojo es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe sobre una tierra sin arpones. La semilla que del lomo hace una selva divide en dos su fruto; y la mitad se escurre lenta en un viento dormido.
Un clima en la carne y el hueso es seca y húmeda; el viviente y el muerto se mueven como espectros ante el ojo.
Un cambio en el clima del mundo vuelve espectro al espectro; y cada niño dentro su madre se repliega en su doble de sombra. Un cambio echa la luna dentro del sol, tira de las ajadas cortinas de la piel; y el corazón entrega a sus muertos.
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell