Dos poemas acuáticos

Dos poemas acuáticos

I Mi vida era tan desnuda como las grises peñas, mi vida era tan fría como las blancas alturas, pero mi juventud se sentaba con ardientes mejillas y se regocijaba: ¡ya llega el sol! Y el sol llegaba y yo desnuda me tendía todo el largo día sobre las grises peñas - y entonces una fría brisa del rojo mar llegaba. II Entre las piedras grises yace tu blanco cuerpo que se lamenta de los días que vienen y se van. Las leyendas que de niña escuchaste sollozan en tu corazón. Silencio sin eco, soledad sin espejo, el aire se torna azul por todas las fisuras.

Versión de Renato Sandoval e Irma Sítanen