Primero quisiera escalar el Chimborazo en mi propia tierra y pararme allí sin aliento con la corona del triunfo. Luego quisiera escalar la montaña de la fama a la que sonríen los dorados trigales del mundo y pararme allí feliz contemplando las rosas. Y al final he de escalar la montaña del poder, aún no conquistada, desde donde las estrellas sonríen más dulces bendiciéndolo todo. Versión de Renato Sandoval e Irma Sítanen