El dolor del desencanto está presente...

El dolor del desencanto está presente…

El dolor del desencanto está presente en este párrafo. Parra, fado de Portugal, gota de saudade para no beber en labios sino en vaso de vino, solo. Lo que resta de saúde no lo resta el vaso ni sus labios húmedos: lo resta la saudade, lo mejor de Portugal.


Se agita el corazón como si fuera un órgano exterior clavado dentro. Felices los niños que no saben lo que tienen a ciencia cierta -sí lo que no tienen, por arte de magia. Tristeza es descubrirse el corazón.


Es duro abandonar el concepto, las cosas queridas de esta vida de cosas, en favor de la palabra, en su apuesta. La verdad, la razón, la mentira, el movimiento, la flor, el buzón de la correspondencia, la máscara y las cartas de amor que se introducen selladas no son nada absolutamente si no hay palabra cerca. No cosas, palabra cerca.


La memoria es una llama que habita la casa de uno, dos, tres, los que quieras que habiten tu casa interna. Hay dos casas: una interna y una externa, esta última es la fachada que detiene los ojos y la lluvia. Es una llama encendida que no se apaga. Puede no dejarte vivir. Dentro de ti es alimento no siempre en buen estado. Fuera es una fogata. Cuando la memoria sale en general sale mal: prende fuego en los pinos, en los techos, en la antenas, y, si hay azoteas, ahí. En la cordillera está en calma, impávida la llama, su memoria ceremonial sumida en sí misma. Cuando sale bien incendia lo incendiable la presencia de la llama y su ausencia, ambas fundidas en una, fulgurante memoria de lo que no se cumplió.


¿Para quién habla uno? Habla uno para uno, no para dos ni para tres. Ni siquiera para uno: para dos ojos brillando en la espesura.. Habla el esperma en la esperanza del hijo. Uno habla para otro intangible que es llovizna, no tocable, no moldeable por las manos de masa, o tocable por palabras, tan afecto.


No más de un poema por vez. Esta es la vez de la amada, marca el tiempo lo que es: su hora, hora del cuerpo. Cuerpo tiene el amor -espíritu lo demás, y lo demás, demasiado- ~ cuerpo no siempre justo, a veces excede el cuerpo. r Sede de la forma y de tí sed, agua a la que nada falta -otra mentira: ¿le falta algo a la flor? Nada falta a la gacela, llena de celo, completa. Abra, al abra se le parece. Veníamos rondando la idea de apertura del tiempo en un lugar preciso: el abra, ése es el lugar preciso, no la palabra que tu cuerpo calla. El amor cuando es amor no habla, no necesita.


Ella oficia lo que oficia, lo que la pica. Dándole el sol un brillo jubiloso, la luna le quita esplendor, la opaca El día la mueve, en tanto la noche, reposo, la obliga a posarse. Se posa. Y es como una pájara que espera, posada, al pájaro que venga de una vez a la morada, que le haga justicia en la tierra. Que -que-que, vertical descendente, ha venido el pájaro a hacerle justicia A la posada, a la en la morada abierta.