Éste va para los mártires del arte, ya que lo invisible no es tan limpio como parecía: ahora está poblado por la serie paralela de los ojos. No los ojos del deseo, ojos claros, verdes, amielados. Por la serie de los ojos del hambre. Ni por la serie de los ojos policía: por la de los ojos del hambre. Esos podrían ser los ojos de tus hijos. Ya verás a donde lleva esta mirada de los ojos paralelos. Lleva a los acantilados de tu boca, puedes cantarla como una canción.