Jugados como siempre...

Jugados como siempre…

Jugados como siempre estuvimos, como echados aunque fuese sin echar fuera del mundo, dados a las condiciones reinantes, a la eterna imprecisión del hecho en sí que se sustrae, cortante

o en secreto: ese caracol que no escucha sino su ruido interno de mar, que oye llover particularmente sobre sus chapas gotas precisas, las traslúcidas, las que filtran toda densidad, toda viscosa sofocación: botas entrando a la Universidad cuando la aurora, sabia, distraída, como un golpe de caballos fuera de épica.