Sin profundidad...

Sin profundidad…

A Antonio Ochoa

Sin profundidad que reubique las estrellas en la noche nueva pasa el poema hacia la pregunta: ¿para qué sirvo? ¿Para qué todo esto? Desdén, dolor, desencanto en los ojos antes encantados, poco pan con mano preparada por dinero. Para esto: como alivio del hambre milenaria de los hombres que no tienen más que eso.