Uno

Uno

I Qué violencia la luz que precipita la palabra. Y qué canto el canto si sólo dice externo del follaje y no dice del dolido su dolor. Hoy estamos dolidos -si se puede a principios del 2000 hablar por todos- y mañana, ¿estaremos dolidos?

Los maduros estamos dolidos como caídos de las ramas a las manos todavía invisibles, ausentes -pon la palma, diríamos, queremos decir, a las palmas que no están. (No es por lo que fui: es por lo que soy viendo inmejorables a mis ancestros.) II Es como si el poema tuviera la misión de cantar el dolor puro, el sin-hombre, no-nombrado por no saber aun cómo se llama ese fuego que quisimos redentor. El nombre más, el nombre-antes, el profesión, el nombre activo, conquistador de todos los parajes. De repente se hizo silencio. Como si el silencio o la noche que lo hizo trabajando anónima supiera de la búsqueda del nombre. Como si consintiera. No puede venir al caso ni al vacío enumerar la posibilidad de nombres porque se busca el nombre que no hay, el dolor del nombre que no hay pero que quiere llamarse. La vida acostumbrados al dolor y ahora resulta que no hay, sucede que no hay y no sabemos todavía darlo.

III No es el deseo, es la violencia de la luz que precipita la palabra. No es el deseo del nombre, es la violencia.

¿Buscando un dolor puro cuando el dolor, aquí, ahora, está poblado de matices? Desposeídos, humillados, postergados, fueras de serie, sin tierra, sin-agua, aborígenes, sin tierra, desplumados, soltados a los dientes incisivos del perro capital que vendrá a incidir con sus dientes incisivos. Esos: los que te miran con ojos sin comer.

IV Yo no busco un dolor puro, busco su nombre para delatarlo. Nada de puro aquí, nadie puro en mí salvo la voluntad de delatar el dolor. Eso es poeta, para los que vienen: el que delata el dolor que late en toda entraña oscura. Eso es poeta, para los que vienen: y luego canta la alegría del derecho al aire de la tierra.

V Los que no tienen nada, aunque algo tengan, están seguros de lo que en su falta espera. Y nosotros, riquísimos en nada, intentamos cantarles su canción.