a Martha Beatriz
En Hanover este crepúsculo de invierno. tu denudez consumada: brasa blanca en el lecho. Y la mirada que vuelve a gozarla en la penumbra del deseo. En la ventana la nieve extendida como tú en el sueño absorta como mis ojos sobre la página. Lejos: el grito de los niños que resbalan por la colina y el silencio y el pino plantados como un solo cuerpo en el aquí y el ahora donde no falta sino la palabra digna de tanto don tanta gracia.
De “Líneas de Otoño”