Desde un puerto

Desde un puerto

Ese barco era un árbol y ahora el mar piadoso en cada ola le borra el recuerdo de un pájaro. Así, en cada amante, al indefenso ausente -sin rumor ni sangre- rasgo a rasgo el tiempo borra. El tiempo, y el mismo amor que -ávido de ser- hunde su memoria en otra piel ya un cuerpo en otro inmola.

Olvidar es morir y renacer otra persona. De “Líneas de Otoño”