in memoriam Marcelo Quiroga Santa Cruz
Entré en el bosque, a su pleno corazón de silencio y luz inmóvil. Con voz queda dije tu nombre y otros nombres como quien escribe en el aire para memoria de los árboles. Mas no movió ninguna hoja el álamo ni el roble. Ni una sola rama el sauce. Igual de indiferentes pasaron (felices en su vuelo) un mirlo y dos gorriones. De pronto el viento mago sacudió nubes y follajes: se encendió el relámpago y entré en la lluvia contigo y los ausentes.
De “Líneas de Otoño”