A la orilla del sueño algo de mí despierta Brasas que miran la otra parte que como siempre duerme
Hay una barca que se abre ante el mar como una espera Hay una vertical sombra sin rostro que me invita a subir A irme de viaje por estas aguas turbias en estas horas que alzan su ramazón su tallo oscuro en el tiempo que crece antes del alba
Hora de gallos asustados que concentran pavor bajo sus alas Estancias tibias en donde irrumpe el frío como un silbido de cristal
Alza su pecho gris la incertidumbre Entra mi pie en la barca Despierta la otra parte de mí que siempre duerme y unta un frío sudor sobre mi frente
Enciendo luz Salto fuera del sueño Tiemblo.
“Música solar” 1984