Con un callado golpe de alas negras se mete al pensamiento
Después arropa con su aliento tibio Nos rasca la cabeza con amorosas manos Nos tiende brazos cálidos sobre la cama dura
Es cuestión de dormir Entrar al sueño con el pie derecho Palpar los muslos de agua o de ceniza de esta amiga reciente sin rencor y sin miedo
Y sin ninguna prisa. *
Es cosa de comer amar dormir
Es el diario latir de lo imprevisto La ciega interrupción La faz de piedra de la vida monótona vacía Es la mujer que amamos tan odiada Tan paloma tan vista tan sentida Tan tigre tan serpiente tan sin vida Tan perra tan maldita tan deseada.
Es la mujer pasándonos encima como nos pasa el mar
Como pasa ese viento: ese ínfimo huracán por los cabellos
Cómo pasa con callado temblor por las tímidas canas de los veintinueve años o por la voz de plata de Celina
Animal terco A diario nos retuerce el tierno cuello de cada palabra.
Se duerme Se ama Bebes tu llanto o tu hambre Entramos puntualmente al catafalco del día A vanzamos a tientas con el tacto vendado Corriendo siempre Sabiendo oscuramente que un instante cualquiera surgirá como a veces un charco a nuestro paso la línea de la muerte: un barco transparente donde no viaja nadie un círculo de calma que te envuelve una piedra de sombra en medio de la frente.
“Ciudad bajo el relámpago” 1983