Las tres de la mañana
El invierno planea entre girones densos de la noche y los pies trashumantes de la niebla
Las ráfagas que vienen de sus alas zumban entre las ramas: congelan el rocío en las ventanas
Afuera todo es frío
Pero yo vengo de tu cuerpo Y estoy alegre reposado tibio.
Por las calles vacías sigo tu auto
La madrugada arrastra su cabellera larga
Vengo de estar en ti Con cada fibra muscular bebí tu cuerpo Fui por el túnel del deslumbramiento como el que va cayendo en sueños
Vengo de ahí De los labios donde una herida roja bebió la vida en otra Ahora recorremos las calles somnolientas
Vamos por la ciudad como si fuera una extensión del lecho.
Ante el golpe de luz con que las hiere el auto las piedras se incorporan van cerrando la calle
Los árboles arrancan su cuerpo de la sombra
Ahora somos la calma el reposo del mundo la oscuridad El pozo de lo diario.
“Música solar” 1984