…el triste corazón de los humanos. Percy B. Shelley
Las once de la noche y el trópico descansa de un combate feroz contra sí mismo
Vuelan nocturnas mariposas torpes Hiende la luz el agua Canta un sapo en la sombra que parte en dos la noche: denso muro de grillos
Y estoy aquí sin tus libros a mano Oigo pasar el río que un kilómetro abajo se junta con el mar
Fluye despacio la memoria: te conocí bajo el árbol de imágenes con el que reconstruiste el universo
Pardeaban los sesenta Se hacía más confusa la confusión de los dieciséis años
Adivino la palabra por tu voz de algún modo Pero sucede que no será posible decírtelo ni oírte ni mostrarte jamás mi primer libro
A veces la vida muestra todo su obsceno resplandor Entonces el tiempo es una gota congelada un golpe suave que nos calla un segundo y fija con extraño poder la circunstancia
Sucedió hace dos noches Iba a leer en público y alguien dijo tu muerte de repente
Ahí empezó todo esto
Sembrada está en el fondo del oído esa semilla amarga
A orillas de mi voz pienso en Manrique: oigo el río de Tuxpam que un kilómetro abajo se junta con el mar
El trópico descansa
Entra Raúl Garduño al pensamiento
Adviene la palabra Muerde el tiempo: las once de la noche para siempre.
“Música solar” 1984