Esto empezó con besos Ahora es un rosario infinito de dolores y sordos y llagados lamentos
Alacranes en doble dirección fluyen cuando los labios quieren acercarse de nuevo.
Miro a la bestia sonreír resbalosamente
De su hocico fluyen palabras negras: se transforman al contacto del aire en gotas de una rarísima baba purulenta que caen y corroen la madera del piso. “Ciudad bajo el relámpago” 1983