El potro negro del deseo Ancho Impaciente Sudoroso viene
Sus cascos firmes quiebran la hojarasca La hierba tierna tiembla y se marchita con la caricia humeante de sus belfos
Rompe el follaje Avanza
En sus ojos se encabrita el fulgor: un potro salvaje.
Primero es la mirada lento río Superficie pulida sobre aguas turbulentas que arrastran ramas troncos flores ahogadas lodo La luna pez brillante sobre la calle larga
Otra vez la mirada Me hundí en aguas donde peces terribles esperaban.
La tentación es la fruta más limpia Despierta como la piel de las adolescentes Enloquecida como un ángel loco Como un demonio que se ríe y se burla y se pone a llorar de pronto con las manos en llamas y se rebela y grita mientras el eco de su carcajada resuena y marca el tiempo el tiempo el tiempo
“El Oficio de Arder” 1982 - 1997