Si tuviera un amigo o un hermano mayor con la mirada dulce o un padre con la mano sobre mi hombro o una madre tocándome la frente le diría que es tarde que ha llovido y que estuve abrazando a una mujer (su llanto ardía) y nos dolía la noche porque estábamos juntos pero yo me había ido
(Mi caudaloso amor: este páramo seco este cauce polvoso de un río que murió soñando sauces estuvo aquí total completo Pero un día cambió Se tornó un arroyuelo cálido que recorría la casa Me seguía silencioso o maullando como un pequeño gato triste Escuchábamos jazz Leíamos poemas entrañables mientras ella volvía
Yo la esperé junto a una fuente turbia Hasta el hastío más hondo Hasta el zumbar de moscas en el espejo de agua Hasta escupir la fiebre
Primero fue el tizón del horizonte El cráneo a punto de estallar del que lo duda todo Después la noche y su cerrado enjambre de insectos derribándome
Mis ojos fueron nido de su veneno negro Fui su prisión su casa fui su invadido continente
El río de otro tiempo reptaba en mi interior como canción amarga
¿A qué dolerse ahora? El río sólo sigue la dirección del cauce El tiempo pasa El fuego quema La quietud se adueñó de todos los objetos y los hizo silencio piedra seca silueta solamente
Las fauces de la noche triturarán mis fémures Me alcanzará el incendio de los días Me convertiré en humo en polvo en nada En sombra de la nada
¿A qué dolerse ahora? Cuerpos de sal Agua del tiempo Sal que en el agua se disuelve somos. “Música solar” 1984