Uno ama Es amado Saca rosas rojísimas de la piedra más negra Vive -en resumen- Ríe Cultiva su jardín en las tinieblas Uno no necesita más que tiempo quemándose a su paso como una hoguera suave Marchando pues al ritmo de la sangre sobre las tardes tibias y empedradas
Pero un día conoce la temperatura del Deseo: Una la ama toda la tarde bajo la tempestad Un día sus labios queman con dulcísimo sol el hombro de uno Una noche la sueña: cruza con ella ríos inesperados
Uno ya no es el mismo mira su rostro en el espejo redondo de su vino en el espejo donde uno se disuelve
Se hace pequeño el mundo
Ya no le alcanza el aire el día la luna de antes
Uno despierta un día sobre el lecho de siempre y se encuentra más solo Uno se pone triste de repente Uno se ve las manos en la luz: algo les falta Uno siente sus brazos vacíos su hombro sin peso Uno quiere de pronto tener alas
Uno no está con uno en ningún lado
Uno ya es Otro.
“Cuadernos contra el ángel” 1987